La meditación es como una semilla.

Cada célula en el cuerpo tiene la capacidad de contener el infinito. Un gusano también come, duerme y realiza sus actividades diarias. No hay ningún sentido en vivir así. Debemos aprovechar al máximo el potencial que la naturaleza ha depositado en nosotros, el potencial de infinito que contiene cada célula de tu cuerpo. Para ello, debemos practicar la meditación con regularidad. Son sólo unos minutos todos los días, y una vez que forma parte de tu rutina diaria, ya no es una carga o una tarea.

La meditación es como una semilla. Cuanto mejor se cultiva la semilla, más florece. Del mismo modo, cuanto más prácticas meditación, mejora todo el sistema nervioso y el cuerpo. Nuestra fisiología sufre un cambio y cada célula en el cuerpo se llena de 'prana' (fuerza vital). A medida que el nivel de "prana" sube en el cuerpo, nos llenamos de alegría.

Nutrir al sistema mediante la meditación es normal. Algunas personas lo llaman el estado más elevado de conciencia y estamos dotados con la capacidad de vivir en ese estado. La meditación ayuda de dos maneras: Evita que el estrés entre en el sistema y libera al mismo tiempo el estrés ya acumulado. La meditación regular también conduce a la felicidad y la plenitud.

Con la asimilación de la meditación en la vida cotidiana, el quinto estado de la consciencia, llamado conciencia cósmica, aparece. La conciencia cósmica percibe todo el cosmos como parte de uno mismo. Cuando percibimos el mundo como una parte de nosotros, el amor fluye fuertemente entre el mundo y nosotros. Este amor nos da el poder para soportar las fuerzas opositoras y las perturbaciones en la vida. La ira y la decepción se convierten en emociones fugaces que aparecen momentáneamente y luego desaparecen.