Meditación y paternidad.

 

Una madre o un padre nacen cuando nace su niño. En el momento en que tomas a tu bebé en tus brazos por primera vez, tu bebé ya te ha sustraído del resto del mundo. Por su simple llegada a tu vida, te cambia completamente, y antes de que te des cuenta, comienzas a exhibir hermosas cualidades, como un extremo nivel de paciencia, amor y cuidado. Desde el estado fetal hasta el nacimiento, desde la primera infancia hasta la adolescencia – su carrera, su vida de casados, y aún después de esto-, el amor de los padres por los hijos permanece profundo como el océano y vasto como el cielo.

Ser padres tiene sus desafíos, y los padres encuentran modos únicos de afrontarlos. Sin embargo, hay modos que pueden ayudar a los padres a aumentar sus habilidades, su comprensión e intuición, en las distintas situaciones con las que se enfrentan. Meditar diariamente es uno de esos recursos. Tiene la capacidad de aportar más belleza a la paternidad.

# 1 El recién nacido – Un nuevo capullo

Son las dos de la mañana, y tu bebé empieza a llorar; tu pequeño no puede comunicar nada. De este modo, tienes que ser extremadamente sensitivo y usar tu habilidad de intuir, a fin de comprender las necesidades de tu bebé. Con la práctica diaria de la meditación, tu habilidad intuitiva florece y encuentras más fácil comunicarte con el pequeño. Puedes convertirte en un maestro del lenguaje del corazón.

Los bebés son muy sensitivos respecto del estado mental de sus padres. Lo reflejan en su comportamiento, y en la salud de su desarrollo físico y mental. De modo que es muy importante que los padres encuentren la forma de descansar y estar frescos, felices y en paz. La meditación te brinda descanso profundo y te ayuda a mantener tu nivel de energía, y un estado de felicidad interior durante todo el día.

“La práctica habitual de la meditación me hace sentirme relajado y me mantiene lo suficientemente activo para jugar con mi bebé, aún después de un largo y febril día de trabajo”, comparte Rupesh Malik, padre de un niño de un año.

#2 Niños pequeños – El capullo crece

Los niños pequeños realmente pueden poner a prueba tu paciencia. Ellos pueden ser crecientemente demandantes y testarudos. También quieren ser independientes (“Yo lo hago”), e insisten en hacer las cosas ellos mismos. Lidiar con sus berrinches requiere mucha habilidad y paciencia. Necesitas constante creatividad para encontrar nuevos modos de negociar con ellos, sin enojarte ni cansarte.

La meditación te calma, te centra y te ayuda a atenderlos con paciencia. Es menos frecuente que pierdas los estribos, y consigues manejarlos con habilidad. Cuando estás calmo y fresco, la creatividad surge en ti, y relacionarte con tu niño pequeño será un placer sin rasgos de fatiga.

Pooja Sharma, madre de un niño de tres años, comparte: “Con la práctica diaria de la meditación, he descubierto nuevas habilidades para manejar a mi hijo. Cuando mi niño no quiere comer, en lugar de enojarme, comienzo a hacer sonidos como “yam, yam”, o a decir “¡qué rico!”. Escuchándome, comienza a comer.”

#3 Preadolescente – ¡El capullo empieza a florecer!

Este es la ocasión en que la rueda comienza a girar. Había una vez…. los niños están creciendo rápidamente. Es el momento en que necesitas construir confianza en tus niños, volverte su confidente, y ser sus cajas de resonancia – desde la guía para sus carreras, hasta los consejos sobre novios y novias. Es el tiempo en que necesitas ser amigo de ellos y aun así, ser firme cuando sea preciso.

“Mi hijo de diez años le dice a todos que soy su mejor amigo. Puedo atribuir esto a la meditación, porque me ayuda a lograr un buen balance entre ser padre, y amigo a la vez,” comparte Jaideep.

Unos pocos minutos de meditación cada día puede fortalecer la relación con los jóvenes. Te otorga la habilidad de confiar. La meditación te centra y te hace más abierto para comprender a tu hijo. Te da fuerza para sembrar las semillas de los valores humanos en ellos, y los guía para que evolucionen como seres equilibrados.

#4 Adultos jóvenes – El pimpollo se convierte en flor

En este momento, la juventud quiere desplegar sus alas y tocar el cielo con sus sueños y ambiciones. Necesitamos ser un pilar que pueda sostenerlos. Queremos que sean felices y ellos quieren ser felices. Sin embargo, a menudo puede presentarse un vacío en la comunicación. Esto es porque hay veces en las que tenemos diferentes puntos de vista. Pero, cuando meditamos, somos capaces de comunicarnos pacíficamente y con habilidad. Somos capaces de aceptar su perspectiva y de darles espacio para crecer a su propio ritmo, mientras nos mantenemos alertas para asegurarnos que les va bien.

Meditar junto con los jóvenes  te unirá más a ellos, y hará que tu relación sea más especial.

“Mis hijas y yo meditamos todos los días. Nos mantiene calmas, y nos ayuda a comprender cosas de nuestros puntos de vista, y a desarrollar lazos basados en la aceptación y la confianza”, comparte Deepti Sachdev.

Ser uno de “los más sonrientes” y “más accesibles” padres del mundo.

Con sólo 20 minutos de meditación, puedes ser uno de los más sonrientes, pacíficos y accesibles padres del mundo. Cuando ellos te encuentran en paz y armónicos en cada situación, te consideran accesible en cada situación.

Inspirado en las charlas de sabiduría de Sri Sri Ravi Shankar.

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