Entrevista a Beatriz Goyoaga

12th of Dec 2011

Beatriz Goyoaga: "He conocido mujeres muy felices detrás del velo"

 

La periodista es experta en la mujer islámica y embajadora de la ONG El Arte de Vivir 
 
Cambió su oficio de periodista por el de maestra de la respiración. Beatriz Goyoaga es en la actualidad la coordinadora general del Arte de Vivir en Latinoamérica y España, una ONG fundada por Sri Sri Ravi Shankar, cuatro veces nominado al premio Nobel de la Paz. La fundación lucha contra el estrés y por conseguir un mundo en paz.
Goyoaga se considera ciudadana del planeta, se niega a desvelar su edad biológica – “la edad que siento que tengo son 40 años”, afirma-, es madrileña, aunque se fue de España a los 17 años. Durante su trayectoria como periodista entrevistó a personajes como la reina Isabel de Inglaterra, las princesas Diana y Sarah, el ex presidente de EUA George Bush y Nelson Mandela. En su nueva etapa ha enseñado los beneficios de la meditación a famosos, políticos, ejecutivos de importantes empresas y entidades financieras, entre otros muchos. 
 
¿Qué nos sucede? 
Las mentes están fuera de lugar, a menudo sufrimos depresión – un 27% de la población-, ataques de pánico y de estrés por la crisis económica y la inseguridad sobre el futuro. 
 
¿Y el estrés?
El estrés no es sobrecarga de trabajo, es la fluctuación de la mente entre el pasado y el futuro, un serrucho sobre el sistema nervioso. 
 
¿Cómo solemos actuar ante las crisis de la vida? 
La gente pierde su trabajo y crea una crisis mayor, por ejemplo, se pela con la familia, le sale úlcera de hiato; o las personas a las que abandona la pareja entran en una depresión, van al psicólogo y este les receta psicofármacos, que tienen efectos secundarios. 
 
¿Y qué deberían de hacer? 
La fundación el Arte de Vivir propone usar la medicación más barata del mercado: tu propia respiración, una alternativa para manejar las emociones negativas y equilibrarse. La idea es liberar la mente del estrés para afrontar mejor las crisis.
¿La crisis nos estresa más?
Sí. Las últimas veces que he venido a España he notado un cambio en la sociedad: la gente responde mal, y no porque sea malhumorada, sino porque su energía vital está baja.
 
¿Qué se puede hacer por cambiar este estado anímico?
Hay que aceptar que la vida no es mala ni buena, la vida es, al igual que las situaciones; es tu mente la que hace la vida de una determinada manera, tus desdichas, tus enemigos, tu infidelidad y tus enfermedades. Para arreglar la mente tienes dos alternativas: el psicofármaco o la meditación. 
 
Intuyo que se decanta por la segunda opción. 
Hay una alternativa sin pagar grandes facturas de psiquiatra que consiste en usar la propia respiración para recuperar el equilibrio psicofísico. 
 
¿Por qué vivir bien es un arte?
Vivir es una obligación, pero vivir feliz es un arte. La felicidad la postergamos: seré feliz cuando tenga novio, seré feliz cuando me case, seré feliz cuando tenga un hijo, seré feliz cuando me jubile… Entonces, es un arte poder vivir feliz a pesar de las circunstancias. 
 
¿A qué tipo de personas ha ayudado?
2300 presos y presas, la mayoría en cárceles de alta seguridad, banqueros, directivos y gerentes de multinacionales e importantes empresas en Latinoamérica y España, entre otros muchos. 
 
¿Qué beneficios aportan sus seminarios?
Son transformadores; las personas sienten una necesidad de cuidarse más – comer saludable, moderarse con el alcohol y fumar menos -. Cuando la energía está alta, duermes bien, se elimina el colesterol no congénito, se reduce la curva del azúcar para los diabéticos, los encefalogramas de los depresivos profundos vuelven a la normalidad después de 40 días consecutivos de técnicas de respiración. 
 
¿Cómo funciona la meditación?
La respiración trabaja a nivel de la causa, en emociones profundas; mientras que la medicina trabaja a nivel del efecto. 
 
¿Por qué decidió involucrarse en la Fundación el Arte de Vivir?
Porque es un movimiento que no me pidió ningún cambio, no tenía que dejar de ser católica, ni abandonar a mi marido, ni dar la mitad de mi sueldo, nada. Greenpeace se dedica a descontaminar los lugares y esta fundación hace lo mismo con las mentes. Encontré un lugar donde sin tener que cambiar podía contribuir a crear una sociedad libre de violencia. No podemos tener sociedades pacíficas con individuos alterados. 
 
¿En qué momento se planteó que quería cambiar su estilo de vida?
Trabajaba como corresponsal en el Cono Sur de América. Tenía espasmos respiratorios, mi marido y yo peleábamos todo el día, entraba a mi oficina y las secretarias miraban hacia otro lado, sufría insomnio y el herpes papiloma virus; cualquier cosa me estresaba… Entonces, se cruzó en mi vida el curso para el manejo del estrés laboral. 
 
Escaló el Everest y vivió en Australia con los aborígenes, residió largo tiempo en el Tíbet con los monjes. ¿Los viajes los hizo antes o después de este cambio en su vida? 
Antes. He viajado a estos países por intereses intelectuales, por turismo o por trabajo. Cuando viví con los monjes en el Tíbet, fue una experiencia interesante, pero no provocó en mí cambios profundos. 
 
¿Qué personaje de los que ha conocido le ha marcado más? 
El fundador de el Arte de Vivir, Sri Sri Ravi Shankar, es una de las personas que más me ha impactado. Después de haber entrevistado a mucha gente importante, encontré a alguien que nunca lee cuando habla, ni se trastabilla, hace lo que dice y no solamente dice pero no hace, acepta a las personas como son, no juzga, es abierto totalmente a culturas, religiones y razas. 
 
Deberían tomar buena nota muchos políticos. 
Estamos haciendo campañas con políticos. He impartido clases de meditación a los miembros de la Cámara de Diputados en México, ministros de Economía y jefes de gobierno. Los políticos no son seres humanos distintos, tienen la misma materia prima que todo el mundo. El problema es que a veces está tapada por muchas capas de estrés, ansiedad, miedo, prejuicios… En las cárceles de alta seguridad hay individuos que dentro tienen una calidad maravillosa, y con los políticos, aunque hay excepciones, pasa lo mismo. 
 
¿Cuál es la lección más importante que ha aprendido?
Que vivir la vida tensionado, triste, amargado, no vale la pena. ¡La vida es tan corta! Los últimos 30 años se me han pasado como si fuesen un chispazo y supongo que los 30 próximos pasarán todavía más rápido. Hay que vivir 100% cada segundo de la vida. 
 
¿Alguna anécdota que le haya marcado?
Haber estado a 6.300 metros sobre el Himalaya mirando los glaciares y las nubes bajo mis pies, vivir en la Antártida y ver lugares donde nunca el ser humano puso el pie, lugares prístinos, impolutos, es conmovedor; te hace sentir muy pequeñito. 
 
¿Qué estilo de vida le convenció más?
Todas las vidas. Si te ha tocado ser pastor en Soria, tienes que aceptarlo y disfrutar de la montaña y de la leche fresca, no quieras cambiar y ver que el otro es mejor que tú. Yo puedo ser feliz en África, en Barcelona, pero también en el Nepal o en China.
A usted se la considera experta en la mujer islámica. ¿Ve bien que muchas de ellas lleven velo? 
He aceptado que no todas las culturas tenemos los mismos patrones. Antes pensaba que vivir detrás del velo era un gran trauma, pero no es así, ellas no conocen otra cosa, se sienten muy felices, incluso, algunas mujeres islámicas modernas y jóvenes han vuelto a llevar velo porque les parece que es interesante. Repito que a mi no me gustaría tenerlo que llevar, pero he encontrado a mujeres muy felices detrás del velo, al igual que también hay mujeres infelices que lo llevan, que al llegar a casa dicen “por fin me lo puedo quitar”, mujeres que conocían alternativas, pero no todas son así.
Decir que hay mujeres felices detrás del velo puede parecer políticamente incorrecto. 
No he respondido porque sea políticamente correcto. He estado entrevistando a muchas mujeres islámicas a lo largo de tres años: princesas beduinas, escritoras, oficinistas, azafatas, y ellas mismas me han dicho que son felices con el velo, que les parece bien, mi opinión no cuenta. También he encontrado a hombres en el desierto que me han dicho “me parece terrible que no pueda verle la cara a mi hermana”. No lo juzgo más. Y si las mujeres no están de acuerdo en los países islámicos, ya saldrán ellas mismas a reclamar para que se les permita no llevarlo. 
 
¿Opina lo mismo del burka?
Lo mismo. 
 
Hay ciudades en España que han prohibido el uso del burka en lugares públicos. 
Nosotros no estamos en un país islámico, sino en un país occidental. Por lo tanto, cada uno debería de hacer lo que quisiese.
¿Cuál es la receta del éxito? 
Hoy en día llamamos éxito a tener cifras en el lado derecho de la cuenta bancaria, las personas que tienen úlcera de hiato, sufren insomnio, que no tienen tiempo para la familia, las personas alteradas y estresadas que son muy exitosas, aunque su vida se limite a ganar dinero y atesorar poder, luego pasarán su vida gastándose ese dinero para recuperar la salud que perdieron. Entonces, considero que el éxito es poder sonreír a pesar de las circunstancias. 
 
Está a punto de publicar el libro Del Gin al Tonic a la meditación. ¿De qué tratará este nuevo trabajo?
Son mis experiencias de periodista y de mi paso por la fundación el Arte de Vivir, gracias a la cual he recuperado el equilibrio que perdí a los 15 años; he vuelto a tener serenidad, a sentirme joven e inocente, a pesar de mi edad, a volver a dormir como un tronco, reírme a carcajadas sin importar en la situación en que me encuentre, y me puedo sentir un poquito más como un niño.
¿Cambiaría algo de su vida?
Solamente no cambian los sabios o los tontos, yo no me considero ni una cosa ni otra, por lo que me gustaría tener una mente más sabia de la que tengo.